…::: Ya TeNGo 26 :::…

Vida y milagros de un freaky en la crisis de los 26

Caminando en círculos

Después de pensarlo mucho me he dado cuenta de que soy un chavo equilibrado. En el sentido de que si todo por un lado sale mal, por el otro sale bien. Al fin y al cabo lo importante es sentirse bien con uno mismo y yo lo estoy. Y eso que no tengo allá que se diga muchos motivos para sonreir. Tras cuatro meses de relación y un par de semanas extrañas, Vicente ha decidido no seguir conmigo. No me puso ninguna excusa, simplemente dijo ‘no quiero volver a verte’. Quise sacarle una explicación, pero lo único que conseguí fue que me colgara el teléfono inmediatamente después de decirme eso. Como le decía a RaveN ayer, mi teoría es que se quiere volver a Suiza donde estuvo los últimos dos años trabajando pero no quería decírmelo y simplemente cortó tajantemente y sin excusa aparente. E inevitablemente, vuelvo la vista atrás recordando la forma en la que nuestra relación empezó justo antes de que se fuera a Suiza.

Entonces…¿me quieres?

Vicente es conocido mío desde que íbamos al colegio con ocho años. Fuimos a la misma clase año tras año hasta ir al instituto. Incluso repetimos el mismo curso. Pero, una vez que terminamos la primaria, nuestros caminos se separaron. Me lo encontré años más tarde en la consulta del médico (¿es mi impresión o nos encontramos con todo el mundo que hace años que no ves en estos lugares?) y comenzamos a vernos más a menudo. Un día que vino a dormir a casa, mientras nos contábamos nuestras vidas, me confesó que era gay y que lo había pasado muy mal en el instituto por no tener amigos que lo comprendieran. Cuando vi que por fin alguien en mi pueblo estaba en mi misma situación, decidimos apoyarnos mutuamente. Al fin y al cabo éramos los dos únicos gays que había en mi pueblo, y debo decir que es un pueblo bastante pequeño. Como pasa en estos casos, del apoyo pasamos a la amistad, de la amistad a la atracción y de ahí al amor. Empezamos a salir por cualquier motivo, ir a tomar algo, ir a cenar, a comer, al cine, estar en su casa o en la mía, lo importante era aprovechar el máximo posible el uno del otro.
Y sin embargo la magia empezó a debilitarse cuando empezó a ponerme excusas para no vernos, normalmente que estaba ocupado haciendole encargos a su padre, hasta que dejamos de encontrarnos. No me contestaba a los mensajes ni a las llamadas. Cuando aparecía por su casa, su madre o alguno de sus hermanos, me decía que no estaba. Y yo sin saber si estaba bien o no. Solo sabía que “estaba con su padre” haciendo sabe Dios qué. Me llamó por fin un día muy serio y diciéndome que tenía que hablar conmigo.
-La verdad es que no estaba haciendo nada con mi padre. Te he estado evitando estos días porque no sabía cómo decirte algo que al fin y al cabo tengo que contarte porque te afecta, nos afecta a los dos.
Pensé que había hecho algo mal y que me iba a dejar. Pero era más complicado que todo eso.
-Un tipo que mi padre conoció en Suiza hace unos años, me ha ofrecido un trabajo allá y estoy pensando en aceptar. Aqui no encuentro nada que me interese y realmente necesito el dinero para salir de mi casa. Pero si lo acepto dejo muchas cosas importantes aquí.
-Entiendo. Familia, amigos, el pueblo, las vistas, la playa…
-…tú.
Si en ese momento alguien me hubiera pinchado no me saldría ni una gota de sangre. Hasta el momento nadie me había considerado lo suficientemente importante como para pensar en largarse a otro país para ganar dinero o quedarse ¡¡por amor!! El tema es que no sé de dónde saqué fuerzas para decirle que se fuera, que era importante sembrarse un futuro. Que pasara lo que pasara podría contar conmigo y que el destino decidiría por nosotros. Entonces pronunció las palabras que más he esperado de su boca.
-Te quiero. Gracias por comprenderlo. Me estaba costando mucho decidirme y sé que me costará mucho irme, pero quería saber qué pensabas de todo esto. No quería irme engañándote.
Le besé, le abracé, le dije que no se preocupara, que todo estaba bien. Que yo iba a estar bien. Que se fuera sin mirar atrás y que volviera cuando quisiera.

Y así fue. Vicente estuvo en Suiza durante dos largos años en los que yo conocí a Neko, me fui a Salamanca, volví… pero su recuerdo seguía ahí. A pesar de que la ruptura de mi relación con Neko me dejó medio depresivo durante quince días, Vicente seguía estando ahí. Y deseaba que me reconfortara en esos malos momentos que estaba pasando.

A principios de este verano volvió. Lo primero que hizo fue venir a verme y decirme que se quedaba. Que nunca había dejado de pensar en mí a pesar de la distancia. Y que quería intentarlo de nuevo, pero más en serio. Desde ese día hasta hoy han pasado casi cuatro meses. Pero la magia se ha vuelto a romper y se ha vuelto a terminar. El problema es que ahora no sé por qué.

octubre 4, 2006 - Posted by | natchan world

1 comentario »

  1. Veo que has encontrado la clave.

    Son etapas, todo pasa. Ojalá tuviera más tiempo para escribirte ahora.

    Pero, como siempre, focaliza. Siempre, siempre, adelante.

    Comentario por RaveN | octubre 5, 2006


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: